Santa Teresa y el "menosprecio del mundo"

 

Una característica del hombre moderno es su rechazo del dolor, del sufrimiento en cualquiera de sus formas, y su abrazo con el mundo, con el espíritu de mundo. Reiteradamente han señalado los últimos Papas que tales ideas y actitudes se han introducido también en la Iglesia, con la vana esperanza de inventar un cristianismo sin dolor, un cristianismo desposado con el mundo, y por consiguiente incapaz de martirio. En este aspecto se nos muestra Santa Teresa como eficaz correctivo porque ella fue una enamorada de la cruz y del martirio.

Teresa aprendió por experiencia que quien se entrega a Cristo debe estar dispuesto a abrazar su propia cruz. Es el gaje de los amigos del Señor, a la vez que la prenda de una alegría formidable en el cielo. Ella misma lo dejó dicho en esta frase: "Terriblemente trata Dios a sus amigos; a la verdad, no les hace agravio, pues se hubo ansí con su Hijo". La cruz de Teresa es prolongación de la cruz de Cristo." Y ansí tengo experiencia que el verdadero remedio para no caer es asirnos a la cruz y confiar en el que en ella se puso".

Fuente: P. Alfredo Sáenz, S. J. Héroes y Santos

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